Susan Sarandon volvió a ser noticia recientemente, no por una nueva película o premio, sino por el revuelo que causó su atuendo en un evento público. A sus 78 años, la actriz fue criticada en redes sociales y algunos medios por lucir un conjunto considerado “inapropiado” por ciertos sectores más conservadores.
Pero fiel a su estilo, Sarandon no se quedó callada. En lugar de responder con palabras, publicó en sus redes una foto suya de hace años en ropa interior, mostrándose segura y orgullosa de su cuerpo.
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Un gesto que, más que una provocación, fue una declaración de principios: el estilo y la confianza no tienen fecha de caducidad.
En distintas entrevistas, la actriz ha hablado de cómo ve el paso del tiempo. Para ella, la edad no significa renunciar a nada. Al contrario, asegura que ahora valora más las cosas importantes y ya no pierde energía en lo que no le aporta: “Solo quiero rodearme de gente valiente, curiosa y con ganas de vivir”, dijo en una ocasión.
También ha compartido algunos de sus hábitos para envejecer con bienestar: comer bien, reírse mucho, hacer algo de ejercicio y, claro, contar con un buen equipo de maquillaje y peluquería. Su respuesta ante las críticas no es nueva. Ya antes la habían cuestionado por usar un saco blanco con un brasier a la vista, y en esa ocasión también dejó claro que se viste para ella, no para complacer a los demás.
Más allá del debate por la ropa, lo que Sarandon transmite con su actitud es una lección de autenticidad. No necesita justificar su estilo, su edad ni su cuerpo. Simplemente vive con libertad y lo deja claro con cada paso que da. Su mensaje cala hondo: no hay edad para sentirse bien con uno mismo y mostrarse tal como uno es.
En un mundo donde todo se juzga, su respuesta es un recordatorio poderoso: la dignidad y el derecho a ser uno mismo no tienen fecha de expiración.




































