Aunque muchos las ven con recelo o las descartan sin pensarlo, las patas de gallina son un alimento súper nutritivo que ha sido valorado en muchas cocinas tradicionales. Más que un simple sobrante del pollo, estas pequeñas piezas esconden beneficios que vale la pena conocer.
1. Una bomba de colágeno natural
Las patas de gallina son riquísimas en colágeno, una proteína que ayuda a mantener la piel firme, las articulaciones en buen estado y los huesos fuertes.
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Si te preocupa el envejecimiento de la piel o tienes molestias articulares, este alimento puede ser un gran aliado. Además, el colágeno también mejora la elasticidad de la piel y ayuda a prevenir arrugas.
2. Refuerzan tus defensas
¿Resfriado? El caldo de patas de gallina ha sido un remedio casero de toda la vida. Esto no es solo tradición: contienen minerales como zinc, magnesio y calcio, que ayudan al sistema inmune. Y como se digieren fácil, también aportan energía cuando el cuerpo está débil.
3. Buenas para el estómago
Cuando se cocinan, liberan gelatina natural que protege y repara el intestino. Esto puede ser útil para personas con gastritis, colitis o problemas digestivos en general. Además, favorecen la absorción de nutrientes y hacen la digestión más ligera.
4. Ayudan a los músculos
Gracias a sus proteínas y aminoácidos, son ideales si haces ejercicio o quieres cuidar tu masa muscular. Son una forma sencilla y económica de apoyar la recuperación física sin gastar en suplementos caros.
5. Nutritivas y económicas
Quizá lo mejor de todo es que no necesitas gastar mucho. Con poco dinero puedes preparar un platillo nutritivo, fácil de hacer y que, bien condimentado, puede quedar delicioso. Muchas veces lo más saludable no tiene por qué ser lo más caro.
En resumen
Comer patas de gallina no es solo una costumbre de la abuela: es una decisión inteligente si buscas mejorar tu salud con alimentos reales y accesibles. Anímate a incluirlas en tu dieta y aprovecha todo lo bueno que tienen para ofrecer.

































