Seguramente has usado o al menos oído hablar de la nuez moscada, esa especia aromática que da un toque especial a postres y bebidas. Pero lo que muchos no saben es que este pequeño fruto, que viene del árbol Myristica fragrans originario de Indonesia, tiene varios beneficios para la salud que vale la pena conocer.
¿Qué tiene de especial?
La nuez moscada está cargada de compuestos naturales como la miristicina, elemicina y eugenol. Estos nombres suenan complicados, pero lo que hacen es ayudar al cuerpo con efectos antioxidantes, antiinflamatorios y hasta antimicrobianos. En pocas palabras, ayudan a protegernos y a sentirnos mejor.
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Uno de sus usos más comunes es para aliviar problemas digestivos. Si te cae pesada la comida, tienes gases o te duele el estómago, una pizca de nuez moscada puede ayudarte a calmar esos malestares. Además, combate bacterias malas en los intestinos.
También cuida tu cabeza (y tu estado de ánimo)
Hay estudios que han encontrado que algunos de sus componentes podrían ser buenos para el cerebro. Mejora la memoria, la concentración y hasta el ánimo. Por eso, en algunas culturas se usa como un tranquilizante natural para dormir mejor o bajar la ansiedad.
¿Dolores musculares o inflamación?
Otro de sus usos es externo. El aceite esencial de nuez moscada, aplicado con cuidado, puede aliviar dolores musculares o articulares. Muchas personas lo usan para masajes en zonas inflamadas o tensas, y reportan sentir alivio.
Pero ojo, no hay que pasarse
Aunque es natural, no significa que puedas usarla sin medida. En grandes cantidades, puede provocar efectos bastante fuertes: alucinaciones, náuseas o palpitaciones. Lo recomendable es no pasar de una pizca al día (más o menos 1/4 de cucharadita).
En resumen
La nuez moscada es mucho más que un toque de sabor para tus platillos. Usada con moderación, puede ayudarte a sentirte mejor tanto física como emocionalmente. Eso sí, siempre como parte de una alimentación balanceada y con sentido común.





























