¿Cómo debe sentarse una dama? Postura, elegancia y actitud

La manera en que una mujer se sienta dice mucho más de lo que uno imagina. No se trata solo de “verse bien”, sino de proyectar seguridad, educación y respeto por uno mismo y por los demás. Aunque los tiempos cambian, hay ciertos gestos clásicos que siguen transmitiendo elegancia sin necesidad de exagerar.

Empezamos con la postura

Sentarse derecha, con la espalda recta y los hombros relajados, da una imagen de confianza y buena presencia. No hace falta quedarse tiesa ni reclinarse por completo: lo ideal es encontrar ese punto donde te ves cómoda, pero con porte. La cabeza debe ir en una posición natural, sin bajarla ni levantarla de más.

VER ANALISIS AL FINAL

¿Y las piernas?

Aquí hay varias formas correctas, según el lugar o el momento. Una de las más elegantes es la postura tipo “duquesa”, donde las rodillas y los tobillos van juntos, inclinados un poco hacia un lado. También puedes cruzar los tobillos suavemente. Ambas formas cuidan la imagen y evitan mostrar de más, sobre todo si llevas falda o vestido.

Cruzar las piernas a la altura de la rodilla también es válido, pero en eventos muy formales puede no ser la mejor opción, ya que puede subir la prenda más de lo deseado. Si eliges cruzarlas, hazlo con movimientos suaves y evita mover o sacudir el pie, ya que puede parecer nerviosismo o impaciencia.

¿Y las manos?

Otro detalle clave. Lo más recomendable es tenerlas sobre el regazo o descansando suavemente en los muslos. Evita jugar con el cabello, mover los dedos constantemente o revisar el celular cada dos minutos. Eso resta presencia y hace que se pierda el aire de tranquilidad.

Al sentarte o levantarte…

Hazlo con suavidad. Mantén las piernas juntas y apóyate con las manos si hace falta. No se trata de actuar como princesa, pero sí de moverse con cuidado y estilo.

En resumen

Sentarse con elegancia no significa estar incómoda ni actuar de forma forzada. Se trata de encontrar un equilibrio entre sentirte bien, verte bien y respetar el contexto en el que estás. La actitud hace la diferencia: una buena postura suma presencia, seguridad y un toque de distinción.

CLIC AQUI PARA VER EL VIDEO