11 buenas razones para tomar agua de sábila todos los días (y cómo hacerla en casa)

La sábila, también conocida como aloe vera, es de esas plantas que nuestras abuelas ya usaban para casi todo. Y no es para menos: tiene un montón de beneficios, y una de las formas más fáciles de aprovecharla es tomándola en agua. Aquí te cuento por qué vale la pena incluirla en tu rutina diaria y cómo prepararla tú mismo en casa.

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¿Por qué tomar agua de sábila? Aquí van 11 motivos que te van a convencer:

  1. Ayuda a la digestión: Tiene enzimas que descomponen mejor los alimentos. Ideal si batallas con el estreñimiento, acidez o inflamación del estómago.

  2. Limpia el cuerpo por dentro: Es buena para desintoxicar el hígado y los riñones, gracias a sus antioxidantes.

  3. Sube tus defensas: Tiene vitaminas A, C, E y minerales como zinc y selenio, que refuerzan tu sistema inmune.

  4. Te deja la piel más bonita: Tomarla seguido puede ayudarte con el acné, manchas o resequedad.

  5. Ayuda con el colesterol: Contribuye a bajar el colesterol malo y mejora la circulación.

  6. Buena para el azúcar en sangre: Si tienes prediabetes o diabetes tipo 2, puede ayudarte a mantener niveles más estables.

  7. Apoya en la pérdida de peso: Te da sensación de llenura, acelera el metabolismo y mejora la digestión.

  8. Hidrata de verdad: Tiene muchísima agua y nutrientes que hidratan desde dentro.

  9. Alivia dolores articulares: Por su efecto antiinflamatorio, puede ayudar si tienes artritis o dolores musculares.

  10. Disminuye la inflamación interna: Útil para colitis, gastritis y otras molestias digestivas.

  11. Te da un empujoncito de energía natural: No necesitas café ni bebidas energéticas para arrancar el día.

¿Cómo prepararla en casa? Es más fácil de lo que crees

Vas a necesitar:

  • 1 hoja grande de sábila

  • 1 litro de agua

  • Miel o jugo de limón (si quieres darle sabor)

Pasos:

  1. Lava bien la hoja y quítale los bordes espinosos.

  2. Abre la hoja y saca el gel transparente.

  3. Enjuaga el gel varias veces para quitarle el sabor amargo.

  4. Licúa el gel con el litro de agua hasta que quede parejito.

  5. Si gustas, agrégale un poco de miel o limón.

  6. Guárdala en el refri y toma un vaso cada mañana, de preferencia en ayunas.

Un consejo: No la tomes por largos periodos sin checarlo con un doctor.

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